Bea y Sergio son tal para cual,  cariñosos, tiernos, alegres y divertidos. No paraban de besuquearse durante toda su boda, de buscarse, abrazarse. Siempre juntos el uno al lado del otro, celebrando con la máxima de energía la felicidad de su enlace junto al resto de amigos y familiares.

      El lugar que eligieron para casarse fue una preciosa ciudad situada en la comarca de la Garrotxa, Besalú. Y en la la Iglesia de Sant Vicente de Besalú, un monumento del S XIII, se dieron el ¡Sí quiero!.  Las paredes de la iglesia de estilo románico y gótico se impregnaron del amor que albergaron dentro.

      Y tras una emotiva ceremonia, de carácter solemne pero sin perder la chispa de las emociones, llegó la hora del banquete. Un suculento ir y venir de platos en un catering organizado al aire libre con una inspiración decorativa que me recordaba a la isla de Bali en Indonesia. Y para rematar un baile con grupo de música en directo que nos puso los pelos de punta a todos con canciones míticas del Rock.  Creo que me he dejado el momento chocolate, pero es que prefiero no daros envidia.

       

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