Todas las bodas son especiales, y algunas incluso con mucho menos atrezzo, flores, detalles y decorados llegan directas al corazón. Es su gente la que llena cada rincón con su alegría y felicidad, es la autenticidad de una boda real donde los protagonistas también podríais ser vosotros.

Una boda donde la fotografía ha pasado por delante de muchos detalles efímeros porque no siempre se puede celebrar una boda a todo lo grande. Basta con reunir a los amigos más íntimos y a la familia más allegada, para reunirlos en una ceremonia discreta y un banquete donde no falten las ganas de celebrar un ¡sí quiero!.

Os dejo con una pequeña degustación de la boda de Cristina y Miguel, una boda real como la vida misma.

 

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