Os presento a Pablo, Mireia y Nil. A Pablo ya lo conocía, es amigo y compañero de profesión. Siempre siento unas mariposas en el estómago cuando tengo una sesión. Deben ser parecidos a esos nervios que tienen los músicos y actores cuando se suben a un escenario. Quiero ver y aprovechar todos los rincones, todos los gestos, capturar los lazos, encontrar la luz y el brillo de una mirada. ¡No quiero perderme nada! y eso alimenta a esas mariposas. Pero además fotografíar a la familia de un compañero, aún acentúa todos los sentimientos.

      Ambos vivimos en Hospitalet de Llobregat, donde yo tengo el estudio y nos fuimos a pasear cerca a un precioso parque. A la mujer de Pablo, Mireia, le encanta hacerse fotos así que me lo puso muy fácil. A medida que el sol se iba poniendo la confianza se iba afianzando y en el aire se respiraba estas hormonas de mamá, de embarazada y de bebé a bordo del mundo. Me encanta estar cerca de esa energía, es tan dulce, enérgica, protectora y alegre que me pasaría horas junto a una mujer embarazada y más cuando se trata de fotografiar a su barriguita. Os dejo con esta entrada en el blog al que podríamos titular “un paseo por las nubes”.

       

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