Una de las maravillas del mundo es la vida, ver como vamos evolucionando y cambiando con su fluir y lo más importante, sentir como el amor nos hace grandes. Para una mujer llevar una vida dentro es una experiencia única. Al menos eso es lo que me dicen cuando lo pregunto, perpleja ante este milagro vital.

El día de la sesión de Esther y Marc y la aún desconocida Aina, pero al mismo tan querida por sus padres, estábamos todos un poco nerviosos. Es normal, totalmente normal, somos humanos y desde ambos lados, vosotros como protagonistas y yo bajo la responsabilidad de captar quienes sois y lo mucho que os amáis, hace que revoloteen unas mariposas en el estómago. ¡Bienvenidas mariposas!, ojalá así fuera siempre, poder sentir esa inquietud al mismo tiempo que vemos salir el sol por el horizonte al igual que un nacimiento, un nuevo ser, un nuevo día.

Esther supo desde el principio que quería mar, agua, playa, arena, sal y yo le propuse este rincón tan agradable y cercano a la ciudad condal que aunque ya no es secreto, es uno de mi refugios. Y dónde mejor que en unos de mis regufios, para crear el escenario ideal  para dejarse llevar.

3,2,1 … acción, rodamos…

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empezamos muy nerviosos, pero Noelia poco a poco nos hizo sentir como en casa. nos olvidamos totalmente de donde estabamos y difrutamos del momento.
Gracias noelia por estas preciosas fotos. Estamos muy contentos con el resultado.

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